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Relación Filosofía-Internet

29 Jul

¿Cómo afecta Internet a la filosofía? (o al revés)

Algunas sugerencias para el debate filosófico en torno a la red de redes

No sé si los filósofos están prestando mucha atención a la red: a juzgar por las novedades editoriales no parece que sea uno de los motivos centrales de la reflexión actual. No sé si esto es un buen síntoma para la filosofía o para la red. Puede que la “eternidad” de las cuestiones que suelen ventilarse en filosofía es compatible con este tejido virtual que muta cada tan poco tiempo, que nos deja anquilosados, atados a herramientas que están superadas antes de desarrollarse por completo. Abrir un abismo entre la filosofía e Internet es una manera más de entregarse a tópicos manidos: la filosofía ha respondido siempre a las cuestiones más urgentes de cada tiempo. A buen seguro es posible (y deseable) una comunicación fluida entre filosofía e Internet: ambos saldrían beneficiados de este diálogo. Basta con darse un paseo por diferentes rincones de la web o por más de un tratado filosófico de rabiosa actualidad para comprobar que ambos, Internet y filosofía, terminarán encontrándose tarde o después. En lo que eso llega, puede tener sentido sugerir algunas vías de comunicación.

Creo que la filosofía puede jugar un papel muy importante en lo que se llama competencia digital. Da igual si lo enfocamos sólo desde un punto de vista educativo o no: lo más importante en la red consiste en saber filtrar información. Discernir si lo que leemos es verdad o mentira, saber las consecuencias de abrir una cuenta en tal o cual servicio, conocer cómo afecta a mi privacidad el emplear esta o aquella red social. Todo esto se resume en una palabra: capacidad crítica. La filosofía no posee exclusividad alguna sobre esta capacidad, pero parece claro que contribuye a desarrollarla. Cuando hablamos de la sociedad del conocimiento asociada a la red, olvidamos que puede ser la sociedad de la ignorancia y la manipulación si quien se sienta ante la pantalla no es capaz de poner en cuestión lo que está viendo. Hay que “ilustrar” Internet: navegar por esta nueva red exige mucho más que meros conocimientos “técnicos”. Tarea en la que las humanidades, por cierto, tienen mucho que decir.

Por su parte, la filosofía debería sacudirse de encima la leyenda que la persigue y la sitúa como una actividad alejada de la “modernidad” tecnológica. Hoy se hace complicado hablar de muchos temas filosóficos sin tener en cuenta lo que la red pueda aportar: los límites de la realidad (tema de la final de la pasada olimpiada filosófica), nuestra manera de ser y actual, la organización política, la creación y difusión de conocimiento, los criterios de verdad, la relación entre individuo y sociedad… por no hablar de cuestiones que están a pie de calle como los derechos de autor que van más allá del enfoque jurídico. Con la cantidad de perspectivas que abre la red es sólo cuestión de tiempo que los filósofos empiecen a realizar sus contribuciones al respecto. Filosofía de la red y filosofía para la red: ojalá se vayan estableciendo puentes para que no sean otros los que ocupen un lugar en el que la filosofía tiene mucho que aportar.

Tomado de: Boulesis.com
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Publicado por en 29 julio, 2010 en Artículo

 

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