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"Hay mucha información pero poco conocimiento"

20 Mar

Ana María Andrada es una de las principales expertas locales en materia de alfabetización digital. Ante el comienzo del ciclo lectivo, analiza el fenómeno y qué puede aportar el sector público-privado para aprovecharlo.

Por Rocío Pujol

Ana María Andrada es docente, investigadora y experta en tecnología educativa. Graduada en Computación Científica, posgraduada en Ingeniería de Sistemas y especializada en Epistemología de las Ciencias, es directora del Centro Blas Pascal, que fundó en 1984, dedicado a la investigación y desarrollo en informática educativa. Conocedora crítica del fenómeno digital, hizo un alto en la redacción de su próximo libro Nanotecnología, descubriendo lo invisible y dialogó con IT Business sobre la enseñanza en un aula con celulares, netbooks, tablets, iPads y, también, libros.

¿Cuál es el escenario que llevó a tener mucha información pero poco conocimiento?
Vivimos en un tiempo en el que buscamos digitalizar la realidad. Ésta era matemáticamente continua y nosotros la transformamos en matemáticamente discreta. Los dispositivos arman una nueva matriz cultural: antes, había una realidad centrada en el espacio. Hoy, tenemos una realidad centrada en el tiempo. Al haber temporalizado la realidad de procesos, se la transformó en eventos de procesos que ocurren simultáneamente en donde la apropiación se hace difícil porque la atención está dispersa.

¿La relación humana no se desgastó con la tecnología?
No, al contrario, se enriquece. Siempre y cuando se aproveche a la tecnología para lo que esta puede hacer. Este es un punto clave. No se le puede pedir a la tecnología lo que ella no puede hacer. Ahora, con lo que sípuede hacer, eso hay que aprovecahrlo e implementarlo. De otra forma, genera un hueco en la institución. Cuando entro a una clase, lo primero que pido es que saquen el celular la netbook, notebook, todo; porque todo lo vamos a usar.

¿El celular y el aula pueden coexistir?
Sí, perfectamente. Es necesario conocer los objetos tecnológicos para saber qué función pueden cumplir y cómo aprovecharlas para enseñar. Se trata de sacarlos del producto y transformarlos en el proceso, para que el otro se apropie y adueñe, más allá de comprarlo, y para que se asocie conmigo en esa experiencia.

¿También en la educación elemental?
Los chicos son muy inteligentes, capaces de inteligir la realidad. Es importante crear espacios de respeto y silencio para dejar que ocurra lo que él puede inteligir.

¿El docente, en la actualidad, entiende de estos espacios?
El docente, en general, tiene un gran problema, no entiende el mundo en el que vive. Este mundo digital, simultáneo, virtualizado no lo ha conceptualizado. Antes, todo estaba desenchufado había otros tiempos y, de alguna manera, los espacios educacionales eran los que proveían de información. Pero, hoy los chicos la traen de afuera. Mientras, el niño toma la leche, ve un documental sobre ballenas y, al otro día, en el colegio, sabe más sobre ballenas que la maestra.

La escuela, al entregar máquinas, ¿está dando un impulso convertirla en una herramienta de acceso a la información?
Eso es igual que algunos teoremas, una condición necesaria pero no suficiente.

¿Los chicos las saben utilizar?
Ellos sí, la que no sabe es la escuela. Las entidades las ven como un factor de disturbio y no las están instrumentando por un problema epistemológico. Debemos incluir a los chicos dentro de un plan, como socios, dejándoles los espacios donde pueden inteligir. Pero, para todo esto, hay que saber más. Hay que dejar que vengan con las preguntas y tenemos que estar actualizados, porque puede pasar que el docente no sepa algo pero no puede no saber nada.

¿En este escenario, cómo se debe enseñar?
El universo de las cosas que a los chicos les interesa va por un lado y el universo de los docentes, de su nivel de actualización y de lo que ellos saben, va por otro. Hacen falta cambios profundos. ¿Cuáles? Primero, que las instituciones educativas comprendan el tiempo en el que viven. Tenemos procesos simultáneos, tenemos objetos virtualizados y dispositivos que llegaron y discretizaron la realidad. Creer que digitalicé la realidad y la cultura no cambió, es un error. Si no entiendo eso no voy a poder armar toda una institución en consecuencia.

¿Qué papel juega Internet?
Alguien dijo que Internet es un océano de información, pero de cinco centímetros de profundidad. Hay mucha información pero que no emana de ideas originales de información profunda. Estamos en la Web 2, 3, 4, tratando de montarle una sociedad del conocimiento como para que de alguna manera nos devuelva algo más que las redes.

¿Y los dispositivos?
Lo peor que te puede pasar es pensar que el dispositivo es instrumental, es un modo distinto de concebir la realidad en su conjunto. Son accesos a mundos que se representan de otra manera, que tienen otras lógicas y van a redefinir tu propia realidad. Entonces, cómo no lo harán con la de una institución. No es que vas a dar lo mismo que dabas pero ahora le vas a poner la computadora. Tenés que redefinir toda esa masa crítica de información y de conocimiento y competencias que querés impartir pensando que los dispositivos son como el aparato circulatorio nuevo.

 

Fuente: http://www.cronista.com/contenidos/2012/02/21/noticia_0038.html

 
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Publicado por en 20 marzo, 2012 en Artículo

 

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